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Preguntas frecuentes
Las que más nos hacen antes de la primera reunión, contestadas sin rodeos. Si la suya no está aquí, escríbanos: la primera conversación es justamente para eso.
¿La primera consulta tiene costo?
No. La primera conversación dura alrededor de diez minutos, es sin costo y sirve para entender a qué se enfrenta, decirle si hay asunto, por dónde empieza y qué plazos ya están corriendo. Si de esa conversación resulta que el asunto requiere estudio de documentos o representación, se lo decimos ahí mismo y se acuerda por escrito antes de que asumamos nada.
¿Cómo se determinan los honorarios?
No publicamos tarifas, porque cada asunto se valora por lo que realmente implica: la materia, la complejidad, el número de instancias previsibles y el tiempo de atención. Lo que sí es invariable es el procedimiento: los honorarios se presentan por escrito, con su forma de pago y lo que incluyen, antes de que asumamos la representación. Nunca se empieza a trabajar sin que usted sepa cuánto va a costar.
¿En cuánto tiempo responden un mensaje?
Dentro de nuestro horario de atención, de lunes a viernes de 8:00 a 18:00 h, respondemos en menos de 30 minutos. Fuera de ese horario es lo primero que atendemos al día hábil siguiente. Los asuntos urgentes se atienden fuera de horario, previo acuerdo.
¿Pueden decirme si voy a ganar el asunto?
No, y quien se lo asegure le está ofreciendo algo que ningún abogado está en posición de cumplir. Lo que sí hacemos es decirle con franqueza qué tan sólida es su posición, qué le falta para sostenerla, qué riesgos concretos hay y cuál es la vía que más conviene. Si consideramos que el asunto no tiene viabilidad, también se lo decimos: es más barato saberlo antes que después.
¿Atienden asuntos fuera de Santiago de Querétaro?
Sí. Atendemos los dieciocho municipios del estado de Querétaro, y los asuntos de competencia federal —amparo, juicios administrativos federales, materia fiscal federal— en toda la República.
¿Pueden tomar un asunto que ya empezó otro abogado?
Sí, y es algo que hacemos con frecuencia, sobre todo en la etapa de recursos. Lo primero es leer el expediente completo para saber en qué estado está, qué plazos siguen abiertos y qué decisiones ya no se pueden revertir. A partir de eso le decimos con honestidad si todavía hay algo que hacer o si el momento procesal ya pasó.
¿Qué documentos conviene tener a la mano?
Para la primera llamada no hace falta preparar nada. Si ya hay un procedimiento iniciado, ayuda mucho tener el número de expediente, el juzgado o la autoridad que conoce, y la última notificación que recibió: con eso podemos decirle en la misma conversación qué plazo está corriendo y cuánto queda de él. Si el asunto todavía no llega a tribunales, basta con el contrato, el recibo, el documento o la resolución de la que se trate.
¿Cuánto dura un juicio?
Depende de la materia, de la carga del juzgado y, sobre todo, de si la contraparte impugna. Un juicio oral mercantil o un divorcio por convenio pueden resolverse en meses; un asunto civil con apelación y amparo puede tomar años. En la primera conversación le damos un rango realista para su tipo de asunto, no una fecha, y le decimos qué depende de nosotros y qué no.
¿Se puede resolver sin ir a juicio?
En muchos casos sí, y conviene intentarlo primero. Un convenio bien redactado y ratificado tiene efectos de cosa juzgada conforme al artículo 98 de la Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias: se ejecuta como una sentencia, en una fracción del tiempo y del costo. Lo que evaluamos antes es si el asunto lo admite y si la contraparte tiene incentivo real para cumplir.
¿Qué pasa si ya se me venció un plazo?
Depende de qué plazo y de qué procedimiento. Algunos son fatales y no admiten reposición; otros abren vías distintas que todavía sirven. Lo importante es no dejar pasar más tiempo suponiendo que ya no hay nada que hacer: en varios asuntos la revisión de cómo se practicó la notificación es, en sí misma, el primer punto de defensa.
¿Atienden empresas o solo personas?
Ambas. Del lado de las empresas trabajamos contratos, materia corporativa, defensa laboral y administrativa, y revisión preventiva; del lado de las personas, familiar, civil, penal, amparo y asuntos registrales. Cuando un mismo tema tiene dos lados —laboral, por ejemplo— representamos a quien nos contrata primero, y si existe conflicto de interés se lo decimos de inmediato y no tomamos el asunto.
¿Con quién voy a tratar mi asunto?
Con el socio de la materia que corresponda. Los asuntos se asignan por materia, no por disponibilidad: ninguna persona abarca doce ramas del derecho con la misma solvencia, y por eso su caso llega a quien la litiga. La estrategia, en cambio, se somete al criterio del equipo antes de presentársela a usted.
¿Tiene un problema y no sabe por dónde empezar?
La primera conversación es para entender a qué se enfrenta. Dura diez minutos y no tiene costo.
Atención de urgencias fuera de horario, previo acuerdo.
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